El viaje ha valido la pena, toda la noche dentro de un autobús hasta llegar a Nha Trang y esperar a que nos transladen al sitio donde vamos a disfrutar de un merecido descanso del ruido, la polución y la vida en la ciudad.
Unos días de tranquilidad, contacto con la naturaleza, buena comida y excelente compañía.
Agotados de no hacer nada decidimos explorar los alrededores. Vadeamos el lecho de un río, un poco de descenso de cañones y pedimos permiso a "Ella la Araña" para pasar a ver las cascadas.
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