Tuesday, October 31, 2006

Mui Ne

Hace unas semanas nos tomamos un descanso de la ruidosa Saigon para descansar un par de días en una playa "cercana", Mui Ne.
Tras pasar 4 horas dentro de un autobús y recorrer poco más de 200km, por fin llegamos a Phan Thiet y un poco más lejos a la interminable playa de Mui Ne.
En el camino nos cruzamos con decenas de escolares en bici y/ó moto ataviadas con el típico traje ao dai de un color blanco impoluto.
La carretera que seguimos es paralela a la playa y deja a un lado los resorts turísticos y al otro los restaurantes y bares.


Esta zona de Vietnam es conocida por sus dunas así que allá vamos, donde incluso los más osados se atreven a deslizarse por ellas con un trineo improvisado.


En el trayecto en jeep hasta las dunas hacemos una visita a un pueblo pesquero con mucho encanto donde probablement dió clases el tío Ho (antes de dar su nombre a Saigon) y donde un tropel de niños nos regalan cosas que recogen del suelo, por lo visto aquí está mal visto pedir sin ofrecer nada a cambio.



Comida rica, buen marisco, ping pong como deporte nacional, estrellas fugaces que sólo vemos nosotros, drinking y quemazo con el tubo de escape de una moto que me recuerda el respeto que me dan esos bichos de 2 ruedas.

Por la mañana, demasiado temprano, me levanto y paseo por la playa.

El sonido del mar es algo que he echado de menos durante mucho tiempo, y ahora las olas que rompen contra la orilla ya no son las del océano atlántico sino las del pacífico, aunque apenas noto la diferencia.


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Escuchando: Marc Almond & Kelly Dayton - Almost diamonds
Leyendo: Michel Houellebecq - Plataforma

Thursday, October 12, 2006

Saboreando Saigon

Después de innumerables horas encerrados en un avión y tras pasar por el control de inmigración y recoger nuestro equipaje sin ningún problema, por fin respiramos el aire de esta ciudad.
La primera bocanada no es algo que siente demasiado bien, sobre todo cuando viene acompañada de un pequeño diluvio universal que unido a una temperatura de unos 30 grados hace que el sudor no se despegue de la piel.

Aunque tenía la suerte de venir avisada de muchas cosas curiosas de este país, por gente que lo conoce bien, no he dejado de sorprenderme.
Todo es nuevo, todo es distinto a lo que estaba acostumbrada, cada cosa tiene su encanto.

Desde el tráfico, que merece todo un capítulo aparte, hasta las cafeteras individuales que usan (ver foto), pasando por la costumbre del regateo, quemar incienso en las aceras, los cosméticos para blanquear la piel ó la forma de construir edificios.


Sobre las infraestructuras es mejor que juzguéis vosotros mismos. Para muestra 2 botones. La avenida de Nguyen Hue que está cerca de donde vivo

y una vista desde la planta 13 de un edificio de viviendas situado algo más al norte.


Las casas son estrechas, de poca altura, sin ascensor y con una ó dos habitaciones por planta. Los baños son también bastante curiosos.
Saigon no es el mejor lugar del mundo para pasear por la calle, y tampoco es la ciudad más accesible si llevas un cochecito de bebé ó tienes la mala fortuna de necesitar una silla de ruedas para desplazarte, pero es sin duda el mejor sitio para aprender a conducir una moto ó para ir de paquete, una experiencia bastante divertida sobre todo con el tráfico de esta ciudad.

Una de las cosas a tener en cuenta cuando se visita un país es la gastronomía. La comida por estos lares está muy rica a pesar de que no logro identificar la mitad de los ingredientes. Acostumbran a servir un montón de platos y cada cuál se sirve lo que le apetece. Ya pondré fotos de alguno de esos festines a los que nos hemos habituado en el poco tiempo que llevamos aquí. Aunque aún me falta mucho para saber comer bien con palillos, si seguimos a este ritmo lo tengo dominado en un pis pas.
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Escuchando: Tori Amos & NiN - Siren
Leyendo: Guia del Routard de Vietnam