Después de dos años en los que la rutina luchaba por hacerse fuerte, por fin un soplo de aire fresco camino del Sat & Sat y del CECO.
Recuerdo las tapas en el Camuñas, Don Oscar, Establo, Magister, el mítico Tigre ó la Cruz Blanca y otros tantos lugares donde la buena compañía hacía que la comida supiera mejor.
También los momentos de relax en el Areia, en el Delic ó en las Cuevas del Sésamo, así como las copas de algunos antros como el Tupperware, Luke alicatado hasta el techo, Before, Chill Out yendo y viniendo de la plaza Vazquez de Mella a la del Dos de Mayo.
Y finalmente ver amanecer al salir de la sala Sol, el Ocho y Medio, Morocco, Bar&Co, sala Heineken ó del Palacio de Gaviria...
Esta cura de intoxicación no habría sido la misma sin ustedes, han conseguido que no se pueda olvidar fácilmente.
Me da pena irme de Madrid; abandonar la polución y el calor de esta ciudad mestiza, dejar atrás el agobio del metro en hora punta y las caras largas de los conductores detenidos en un atasco.
A pesar de todo, sé que lo echaré de menos.
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Escuchando: Do you feel loved - U2
Leyendo: The coma - Alex Garland
Sunday, July 30, 2006
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